
La magia vuelve al escenario: lo imposible sucede en Burgos
A menos de una hora de que se levanten las luces, el escenario, el patio de butacas y los camerinos del Centro de Artes Fórum de Burgos contienen la respiración. Todo está listo para que comience una nueva edición del Festival Internacional de Magia de la Fundación Caja de Burgos, una cita ya imprescindible de la temporada navideña.
En su última función del año, el festival reúne a magos procedentes de Francia, Australia, China, Dinamarca y España, que durante cerca de dos horas conducen al público a un territorio donde los límites de la realidad parecen desaparecer.
Bajo la dirección artística de Juan Mayoral, el espectáculo se presenta como una auténtica obra escénica, y no como una simple sucesión de números. La música, el humor, la manipulación, las grandes ilusiones y la magia poética se integran en una narrativa común que guía al espectador de principio a fin.
Uno de los momentos más esperados de la velada llega con la aparición del enigmático mago francés Klek Entós, una figura ya legendaria en su país por su estética inquietante y su forma de situar la magia entre lo real y lo imaginario.
La gran línea narrativa del espectáculo se articula en torno a Huang Zheng (Violeta Zheng), que desde el centro del escenario ejerce un control absoluto del ritmo y la atmósfera de la función, convirtiéndose en el eje que une técnica, emoción y poesía visual.
Con esta edición, el Festival Internacional de Magia de la Fundación Caja de Burgos reafirma su vocación de ser un referente europeo de la magia contemporánea, combinando excelencia artística, diversidad internacional y una puesta en escena de alto nivel.

La maga china Huang Zheng (Violeta Zheng) asume este año por primera vez un doble papel como directora escénica y presentadora, convirtiéndose además en la primera mujer maestra de ceremonias en la historia del festival. No solo interpreta su propio número, sino que también coordina la iluminación, el ritmo, las transiciones y el trabajo de todos los artistas.
«Es un trabajo absolutamente loco», reconoce Juan Mayoral sin ocultar su admiración. «Solo alguien con verdadera experiencia y capacidad puede hacerlo».
El espectáculo comienza con su historia personal: aquella niña que soñaba con convertirse en maga hoy se encuentra en el centro del escenario, narrando su propia vida a través de la magia.
Humor, peligro y poesía en escena
El australiano Raymond Crowe es uno de los primeros artistas en conquistar al público. Incluso quienes no entienden inglés quedan atrapados por su lenguaje corporal exagerado y preciso, y por un humor tan tierno como travieso. Él representa una de las dimensiones más antiguas y conmovedoras de la magia: la conexión emocional entre las personas.
El momento en que el público contiene la respiración llega con el gran número de ilusiones de Imanol D’Albeniz y Georgia Adelt. Lanzas que atraviesan una caja, el peligro a un paso… y, sin embargo, nadie puede apartar la mirada, porque el verdadero atractivo de la magia reside precisamente en el control perfecto del riesgo.
Por su parte, Charlie Mag fusiona la magia de manipulación con el flamenco, aportando al escenario un ritmo completa
mente distinto. Su propuesta no busca el impacto inmediato, sino que transforma la magia en una danza a través del diálogo entre el cuerpo y el espacio.
Desde Dinamarca, Morten Christiansen añade una nota de ligereza y humor a la velada, creando los momentos de respiro necesarios entre la tensión y el asombro.
Cuando ocurre la magia, lo imposible deja de existir
Durante casi dos horas, todo lo que sucede en el escenario recuerda al público que, en el mundo de la magia, lo “imposible” no es más que un misterio aún por revelar.
Cuando se apagan las luces y estalla el aplauso, la tensión y las lágrimas tras bambalinas se transforman en una liberación colectiva.
Tal vez, como enseña la propia magia, los verdaderos milagros ocurren justo en el instante en que decidimos creer.